domingo, 29 de diciembre de 2013

111

Necesitaría cuatro horas seguidas comenta Gustavo en cuanto se sienta. Yo también estuve pensando que quizás sería conveniente adicionar otra sesión semanal propone Ana María. Gustavo se queda desconcertado. Qué notable dice usted me requiere aún más como paciente mientras a dos de mis pacientes ya no les srvo como analista. ¿Por qué no me cuenta lo que pasó? solicita ella.  Gustavo le transmite lo sucedido con María Inés y con Raúl. Son dos situaciones completamente diferentes concluye Ana María el deseo de Raúl es producto del buen trabajo que usted realizó con él; creo que es importante que Raúl sienta que puede tomar la decisión de separarse de usted en el momento en que lo crea necesario; fíjese lo difícil que le resultó a usted lograr que él pudiera independizarse de su propio padre; para nada insistiría en continuar el tratamiento; con respecto a María Inés, sería verdaderamente contraproducente interrumpir la terapia; es importantísimo lo que salió a luz de los abusos de su infancia; yo también considero que está estrechamente ligado con la relación con su marido; confiemos en que regresará; las sesiones abonadas por adelantado son un signo de que ella reconoce que precisa ayuda; yo esperaría hasta el próximo miércoles y si no aparece, intentaría convocarla telefónicamente; es un pésimo momento para interrumpir, la remoción de su pasado y su presente difícil constituyen una mezcla explosiva. El resto de mis pacientes van evolucionando muy bien  cuenta Gustavo para afirmarse la próxima sesión la dedicaré a ellos, hay varios puntos que me gustaría consultar con usted. ¿Y esta? pregunta Ana María. Esta la necesito para mí; estoy asustado, temo que mi relación con Natalia está yendo demasiado rápido; me parece que para ella está tomando un peso que no sé si seré capaz de sostener; no quiero usarla, ya la hirieron lo suficiente y a mí me encanta estar con ella pero hasta ahí; no estoy buscando una relación consistente, solo una ayuda para no terminar en el fondo del pozo. ¿En qué punto están sus sentimientos con respecto a Cecilia? Una bolsa de gatos; los chicos me insisten en que hable con ella cuando se conectan pero yo ya no sé qué excusa inventar; verla es tóxico para mí; quisiera que se quedara en Chile para siempre, pero en menos de un mes va a estar por acá. Y, entonces, usted deberá enterarse de las decisiones que ella a lo mejor ya ha tomado. ¿A qué decisiones se refiere?  Ana María lo mira con extrañeza es probable que a esta altura de los acontecimientos ella haya decidido si desea quedarse con Ricardo, regresar con usted, o continuar sola su camino; y me da la sensación de que usted todavía no ha resuelto cómo actuaría en cada una de las tres situaciones.  Gustavo se agarra la cabeza. No quiero pensar admite.  Sería conveniente que el regreso de ella lo encontrara con una posición tomada, no queda mucho tiempo por delante. Me parece que usted sigue luchando por su campaña de adicionar otra sesión comenta Gustavo, malhumorado. ¿De veras cree eso? indica ella arqueando las cejas y luego, incorporándose, añade lo espero el miércoles próximo.


Gustavo se detiene en la confitería. Compra bombones de fruta para su madre y una cheese cake. A Santiago le encanta.

sábado, 28 de diciembre de 2013

110

Lucas dice agua informa Daniela pronuncia clarito; me dijo la fonoudióloga que cree que va a aprender a hablar; ahora lo sigue mucho al padre; cuando quiere algo, viene y lo agarra de la mano; Ariel lo entiende bastante. No tanto como a vos. ¡Soy la madre! dice ella e inmediatamente, mirando la alfombra, informa ¿a qué no sabe a dónde lo invité a mi marido? Gustavo eleva los hombros y cejas. A un hotel  mira a Gustavo y sonríe ante su expresión de sorpresa  fue su cumpleaños sigue explicando y le dije que tenía un regalo especial para él; como yo no manejo lo fui guiando, el no entendía nada; cuando llegamos, creyó que le estaba haciendo una broma y se río; todo estuvo a punto de fracasar porque me ofendí y me dio una vergüenza tremenda; pero finalmente, entramos; le juro que nunca hicimos el amor así; en ese ámbito yo me sentía otra; cuando se cumplieron las dos horas la llamé a mi mamá y le pregunté si me bancaba otro rato; pasamos la tarde completa hablando y abrazándonos; con Lucas dando vueltas, hace dos años que no podemos estar tranquilos; cuando le dije que había pensado que tenía otra le agarró un ataque de risa; fue hermoso. Gustavo la observa: ella está hermosa. Sonrosada, los ojos brillantes. Ariel propuso que repitiéramos la experiencia al menos una vez por mes; es maravilloso sentirse la amante de tu marido busca una pastilla en la cartera, se abraza con ambos brazos y dice gracias, sin usted no hubiera descubierto que era capaz de tomar la iniciativa. Sus palabras caen sobre Gustavo como un bálsamo.


Frente al semáforo, Gustavo llama. San, ¿me hacés el favor de pasar a buscar a los chicos?, yo estaré en lo de mi vieja alrededor de las nueve y cuarto. Le tocan la bocina. Arranca. Friends will be friends, tararea.

viernes, 27 de diciembre de 2013

109

Raúl se sienta. Cruza la pierna derecha sobre la rodilla izquierda. Extiende un brazo sobre el respaldo. Sonríe. Se te ve bien comenta Gustavo. Estoy bien le aclara Raúl la página está funcionando a full; logré armar un grupito; el lunes di la primera clase. ¿Cómo te sentiste? De diez comenta parece que hubiera nacido para enseñar; Lisa cuando me veía explicarle algo a mis hijos me lo había dicho varias veces. ¿Qué pasó con la refacción? pregunta Gustavo. Empiezo mañana, da para unos cuantos meses dice Raúl y calla. ¿Lisa? Raúl lanza una carcajada. Ya sabés, es una puta, estamos cojiendo como nunca. Ante el prolongado silencio,  Gustavo pregunta ¿algo de lo que quieras hablar? Raúl se encoge de hombros., se queda un rato pensando y luego dice el viernes lo llamé a mi hermano; vinieron el sábado, cena de cuatro; no estuvo mal, nosotros medio trabados pero las mujeres condujeron la noche, se quedaron hasta la una. ¿Por qué se te ocurrió llamarlo? Pregunta Gustavo, extrañado. Lisa me insistió, en realidad ella siempre me insiste pero si me siento mal, no me dan ganas de verlo; odio ser siempre el perdedor; empiezo a sentirme mal cuando lo veo bajar de su Mercedes; fue la primera vez que se tocaron temas personales; están teniendo problemas con su hijo mayor; es probable que repita cuarto año por segunda vez; no saben en qué anda; le sugerí que lo llevaran a un sicólogo, ellos son muy resistentes al respecto, para tratar de presionar les comenté que yo estaba en terapia, se sorprendieron mucho, para mi viejo ese siempre fue un tema tabú; por primera vez en mi vida me dio pena, me imagino la preocupación de tener un hijo así; nosotros tuvimos suerte con los chicos, son dos joyas. No es solo cuestión de suerte acota Gustavo. Puede ser solo comenta Raúl y luego calla. Tanto tiempo que Gustavo pregunta ¿en qué estás pensando? Raúl mira el piso, se reacomoda, carraspea. Al fin dice ¿te parece que siga viniendo?, ya todo se encaminó. Gustavo se queda helado. ¿No querés venir más? No es eso, me pregunto hasta cuando necesitaré seguir en terapia. Gustavo mira el reloj. Considero que el alta es prematura pero ambos lo pensaremos durante esta semana; te veo el miércoles que viene. Como dice mi hermano, no te largan más comenta Raúl mientras se incorpora.


Gustavo está desconcertado. Dos pacientes seguidos queriendo dejarlo. No quiere que se vayan, ninguno de los dos. Son parte de mi vida, se dice. Mensaje de Natalia. Ni ganas de contestarlo. Me siento mal, piensa. Va hasta el baño y se toma una aspirina.

jueves, 26 de diciembre de 2013

108

Qué quedó de la modelo de tapa de revista se pregunta Gustavo al abrirle la puerta a María Inés. Jean, remera. Nada que la distinga de cualquier chica porteña. Salvo la belleza, claro, porque aun sin producción sigue siendo hermosa. ¿Cómo estás? pregunta Gustavo  luego de un rato. Normal contesta ella mientras se mira las uñas. ¿Todo bien con Gerardo? Ella se encoge de hombros. Gustavo opta por el silencio. La sesión completa si hace falta, decide. ¿Vos estás esperando que yo te diga que me voy a separar de él? lo mira con intensidad ¿solo porque le haya gustado un hombre debo apartarme de su lado? Gustavo reflexiona y luego dice el único motivo válido para alejarte es si él no te hace feliz. María Inés se recuesta, se apoya sobre un codo, las piernas flexionadas. El problema es que me hace feliz en todo lugar que no sea la cama. ¿Y cómo pensás solucionarlo? ¿Qué posibilidades ves? sonríe ella, irónica. Gustavo decide ser brutal. La abstinencia, la masturbación, un amante, un ¨taxi boy¨, o hasta una orgía que incluya a Gerardo. ¿Tu intención es ofenderme? Solo pretendo ser realista, tenés treinta años, María Inés, me parece que sos demasiado joven para optar por la insatisfacción permanente. ¿Creés que si Gerardo hiciera una terapia lo podría solucionar? Gustavo se sirve un vaso de agua. Ya hemos hablado del tema dice Gerardo no tiene nada que corregir decide ser terminante esa es su orientación sexual. María Inés juega con sus pulseras, las mira con atención. No me imagino mi vida sin Gerardo; vos no sabés, él me cuida, me mima, me compra ropa, vive diciéndome lo hermosa que soy. Como tu abuelo Gustavo asienta el golpe disfruta mirándote pero no te toca; disfruta de que los demás lo vean con vos; quién podría dudar de su virilidad teniendo semejante mina al lado. María Inés se para. No estoy dispuesta a que me destruyas; no voy a seguir viniendo acá. Gustavo se incorpora. Avisame si cambiás de opinión. Ella se va sin saludarlo. Instantes después suena el timbre. Tu dinero dice ella entregándole los billetes. Él cierra la puerta y  los cuenta: como de costumbre, le está pagando todas las sesiones que faltan hasta fin de mes.


Gustavo va a la cocina. Al servirse un vaso de soda se da cuenta de que la mano le tiembla. La transpiración le chorrea bajo la camisa. Va hasta el baño y se lava. Se mira en el espejo. Está desencajado.  Su pecho es un tambor. Ojalá que Raúl se demore.

lunes, 23 de diciembre de 2013

106

Laura se acomoda, sonriente. El lunes me llamó mi hijo y me propuso que almorzáramos; fue extraño, muchas veces en mi vida me vestí para ir a una cita con un hombre, hasta para venir aquí me arreglo confiesa sin embargo, nunca me había engalanado para encontrarme con mi hijo; acordamos vernos directamente en el restaurante; llegué dispuesta a esperarlo, siempre fue muy impuntual, pero cuando llegué, él ya estaba; pidió pescado al roquefort, en eso sigue igual sonríe y luego agrega antes de que trajeran la comida me contó que había empezado terapia, que había dedicado mucho tiempo a analizar nuestra relación y que por eso no había querido encontrarse antes conmigo; y, ante mi estupor, sacó del bolsillo una lista donde había apuntado todo lo que me quería decir; no podía creer lo que estaba escuchando; reclamos y reclamos; muchos absurdos, muchos legítimos. Todos legítimos aclara Gustavo porque responden a sus sentimientos, a sus percepciones. Sí, todavía no puedo entender cómo no percibí la enorme cantidad de situaciones mínimas que lo hicieron sufrir. ¿En qué se centraron sus protestas? Diferencias a favor de sus hermanas, sobre todo; la verdad es que me dejó pensando; Federico fue un chico que nunca pidió, recuerdo una vez cuando tenía poco más de un año, lo encontré durmiendo con su almohadita en el piso porque había vomitado en su cama, las chicas, en la misma situación, hacían un escándalo; sacó a relucir infinidad de minucias, ni tiene sentido que se las cuente; cuando terminó de hablar le dije; ¨todo lo que estás diciendo podría resumirse en: a mí me querés menos¨, pero no hubo manera de que lo aceptara; fíjese usted, yo creí que se había alejado de mí por desamor y en realidad fue por todo lo opuesto. Luego de unos instantes Gustavo pregunta ¿hubo alguna marcación con respecto a la exigencia? Sí, por supuesto, esas fueron las que califiqué como legítimas. Es muy valorable que su hijo haya podido exponer sus debilidades, eso habla de un alto grado de confianza en usted. Sí, fue hermoso; yo también le marqué las tantísimas veces en las que sufrí por él; ¨me saqué un peso de encima¨, dijo cuando nos despedimos con un abrazo apretadísimo. ¿Cómo se quedó usted? Me cayó encima el peso del que se liberó él; jamás me hubiera imaginado que mi hijo había sufrido por mi culpa. Yo no hablaría de culpas la corrige Gustavo quizá lo que tanto le cuesta es descubrir que usted no fue una madre perfecta. Lo intenté se defiende ella se lo juro, hice todos los esfuerzos posibles.  Somos solo seres humanos; sus hijos no son perfectos y usted tampoco lo es. Laura busca una aspirina en su cartera. Me duele la cabeza explica mientras se sirve un vaso de agua. Segundos después comenta sobre su las pruebas de su libro. En el momento de la despedida oprime la muñeca de Gustavo y dice gracias por ayudarme a recuperar a mi hijo.


Ya se fue mi primera paciente; muy lindo lo de hoy; besos escribe primero Gustavo, ¿Te entregaron la prueba de Geografía? luego y Cenaremos en lo de la abuela, muñequita  por último.  Se asoma al balcón. Un día espectacular. Octubre es hermoso, piensa. Estoy contento, advierte, extrañado, mientras las respuestas comienzan a llegar. Genial, le voy a encargar ravioles. Sí, lindísimo; en cinco empiezo a atender. Nueve, gracias por la ayuda, pa. Ve que estaciona el auto del padre de Camilo. Solo baja el chico. El coche arranca.

domingo, 22 de diciembre de 2013

105

Miércoles 31

Sí, papá, ya estoy yendo contesta Gustavo mientras maneja. Nacho, a su lado, pregunta ¿te gusta trabajar con el abuelo? Él se queda desconcertado.  Hace mucho que no se lo plantea. ¿Para qué? , ¿tiene otra opción? Ya me acostumbré contesta, intentando ser sincero. No sé si me gustaría trabajar con vos dice el chico y como sigue de largo en la esquina de la escuela  lo alerta ¡pa, te pasaste!

Baja del auto y está por tocar el timbre cuando cambia de opinión. Camina hasta el kiosco de la esquina y compra flores. La cara de ella se ilumina al descubrirlas tras el vidrio. Suben en el ascensor, besándose. Obviando la mesa puesta, se abalanzan hacia el dormitorio. Ella grita cuando acaba. Gustavo repara en que Cecilia jamás gritó. Luego, duchados y vestidos, desayunan perfumados por los jazmines. Él, después de mucho tiempo, se siente pleno.


Gustavo decide matar dos pájaros de un tiro. Hola, mamá, ¿te parece que vayamos a tu casa esta noche? Está por pedirle que prepare más comida cuando decide que no tiene ningún sentido: su madre siempre cocina en exceso. Le dará una sorpresa.

sábado, 21 de diciembre de 2013

104

Gustavo abre la puerta. Encuentra a todos  en los sillones del living. Martina, cucharita en mano, come el Nutela. Después no vas a cenar la reta Gustavo. Me lo trajo el tío se disculpa la nena engullendo otro bocado. Y a mí, un juego para la play comunica Nacho. Lacán, acostado en el sofá, la cabeza en la falda de Santiago, no da señales de vida. Le dije a Juana que se fuera informa Santiago ya me dio las instrucciones para calentar la comida, hace añares que no como pastel. Minutos después, los cuatro comparten la mesa. Gustavo observa al trío. Nacho comenta animadamente un partido de fútbol. Martina intenta meter baza. Mami me dijo que este día de la madre ella haría los regalos y que me compró algo que me va a dar cuando vuelva. Gustavo percibe un agujero interior. Tengo todo menos a ella, piensa y por primera vez en un mes, la necesidad de Cecilia lo atraviesa, lacerándolo. Pa, no sabés lo que fue ese golazo lo convoca Nacho. Él intenta sonreír y con el pretexto de buscar bebida se dirige a la cocina. Se moja la cara en la pileta. Se está secando con el repasador cuando aparece su amigo. Che, qué te pasa, que tenés esa cara. Después te cuento contesta él abriendo la heladera.

Una lucha conseguir que los chicos  se acostaran. Gustavo prepara café mientras Santiago les da el último beso. Vas a ser un buen padre pronostica Gustavo cuando su amigo aparece en la cocina. Es fácil por un ratito; meritorio es lo tuyo Santiago se lleva la mano a la cabeza. Chapeaux dice. Gustavo sirve las tazas y cierra la puerta. ¿Me vas a contar qué te pasa? insiste Santiago. Salí con una mina. ¡Epa!, esa sí que no me la esperaba. Me encamé informa. Detalles, quiero detalles exige Santiago. Gustavo sonríe mientras se deja caer sobre la silla. Nada dice. ¿Qué?, ¿no se te paró? pregunta, preocupado. No te asustes, actué con eficacia; pero no me representó nada; aunque parezca absurdo, me acercó a Cecilia. ¿Supiste algo de ella? El domingo estuvo charlando un rato largo con los chicos por Skype; tanto me insistieron que tuve que acercarme; no la había visto todavía; resplandecía; pero yo estaba tan enojado que no me jodió. Y ahora se te fue la bronca. Soy un pelotudo admite Gustavo ¿querés otro café? ofrece. Dale contesta Santiago te salió rico; estás hecho todo un amo de casa. El celular de Gustavo suena. Natalia. ¿Estás ocupado? lee. Charlando en casa con un amigo contesta. Llamame cuando puedas, te extraño. Levanta la vista del aparato y se encuentra con la sonrisa burlona de Santiago. ¿Se puede saber de qué te reís? pregunta Gustavo. Ya te tiene marcando el paso; todas las minas son iguales.



Gustavo baja a abrirle a Santiago. Cuando regresa termina de sacar la mesa, acomoda los platos en la pileta y se ducha. Ya en la cama escribe Recién se va mi amigo. Mañana tengo un día fatal pero si querés podemos encontrarnos al mediodía a comer una pavada. Besos muchos. Al apagar la luz se le impone el rostro de Cecilia. La puta que la parió.